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Los Centros Penitenciarios se distribuyen en módulos

Los módulos son los distintos espacios en los que se divide la prisión, cuentan cada uno de ellos con las dependencias básicas para realizar la vida dentro del Centro.
Generalmente están constituidos por varias galerías de celdas, un patio, un comedor, una sala de día, un gimnasio, un economato, salas para actividades, despachos para atención de los profesionales del Centro y, si no se cuenta con duchas en cada celda, una sala con tales elementos sanitarios. La estructura modular de los establecimientos penitenciarios permite llevar a la práctica los criterios de separación interior de los internos, de forma que no se mezclen entre sí.

¿Los penados clasificados en primer, segundo o tercer grado se encuentran
en el mismo módulo?

Hay una distinción entre la ubicación de los internos en tercer grado y los internos en segundo o primer grado, los presos cuyo grado de tratamiento sea el tercer grado se encontrarán cumpliendo la condena impuesta en un módulo abierto o centro de inserción social (CIS): estos centros son establecimientos destinados, como hemos dicho anteriormente, al cumplimiento de las penas privativas de libertad en régimen abierto, así como al seguimiento de cuantas penas no privativas de libertad se establezcan en la legislación penal y cuya ejecución se atribuye a los servicios penitenciarios.

El funcionamiento de estos Centros está basado en el principio de confianza en el interno y en la aceptación voluntaria por éste de los programas de tratamiento en el medio externo.
A través del CIS se gestionan también las penas alternativas que no exigen el ingreso en prisión, como los trabajadores en beneficio de la comunidad, la suspensión de la ejecución de la pena y la localización permanente. También se lleva a cabo el
seguimiento de las libertades condicionales.

Los CIS,en ocasiones, como es el caso del CIS de la ciudad de León-, están ubicados en los centros urbanos o semiurbanos, próximos a entornos sociales que son familiares a los penados a fin de que les resulte más fácil su integración en la vida social de las personas libres. Se trata de que los internos que están en puertas de recuperar la libertad rehagan su vida en su medio habitual y cerca de los suyos. Por otro lado, aunque la finalidad de reinserción es la misma, hay CIS, – como es el caso del de Asturias-, que se encuentran apartados del centro urbano.

El medio abierto requiere la aceptación voluntaria del interesado y está basado en el principio de confianza ya que los presos gozan de libertad para cumplir con sus compromisos laborales y tratamientos terapéuticos fuera del Centro.
Los CIS cumplen con una función residencial básica, pero en ellos también se desarrollan actividades de intervención y tratamiento, trabajo social y talleres productivos. Todos están dotados de sistemas de seguridad adaptados y flexibles.
En cuanto a la ejecución y seguimiento de penas y medidas de seguridad no privativas de libertad, dentro de los Centros de Inserción Social se integran una unidad administrativa denominadas SERVICIO DE GESTIÓN DE PENAS Y MEDIDAS
ALTERNATIVAS, a la cual se encomienda la ejecución de la pena de Trabajos en beneficio de la comunidad, y del seguimiento del cumplimiento de determinadas condiciones en caso de suspensión (artículo 80 Código Penal) o sustitución (artículo 88 código penal suprimido por el número 47 del artículo único de la LO 1/2015 de 30 de marzo por la que se modifica la LO 10/1995 de 23 de
noviembre del código penal -BOE 31 marzo- vigencia 1 julio 2015) de la pena privativa de libertad y la ejecución de ciertas medidas de seguridad no privativas de libertad.

Regulación normativa: artículos 80, 163 y 164 RP, RD 840/2011 de 17 de junio.

Por otro lado, los internos clasificados en primer grado con la modalidad de
vida en régimen cerrado se encuentran destinados en:

1. Módulos cerrados. Este régimen se aplica a los penados por su peligrosidad extrema o manifiesta inadaptación a los regímenes ordinario y abierto, y a los preventivos en quienes concurran idénticas circunstancias.

La asignación y reasignación del primer grado y por tanto la aplicación del régimen cerrado, así como la asignación de modalidad de vida, se acuerdan por la Junta de Tratamiento y se aprueba por el Centro Directivo.
La permanencia del recluso en régimen cerrado será por el tiempo mínimo necesario, hasta que desaparezcan o disminuyan significativamente las razones o circunstancias que sirvieron de fundamento para su aplicación. Cada tres meses como máximo se revisará tanto la clasificación como la asignación de modalidad de vida del interno.

Regulación normativa: artículo 94 RP, Instrucción SGIIPP 17/2021.

2. Módulos de régimen especial. A diferencia del módulo anteriormente descrito, éste tiene una serie de normas que los internos clasificados en primer grado tienen que acatar:

  • Los internos disfrutarán, como mínimo, de 3 horas diarias de salida al patio, pudiendo ampliarse para realizar actividades.
  •  Diariamente deberá practicarse registro en celdas y cacheo de los internos.
  •  En las salidas al patio no podrán permanecer, en todo caso, más de 2 internos. Aumentando hasta un máximo de 5 para las actividades.
  •  Los servicios médicos programarán las visitas a estos internos informando al director sobre su estado de salud.
  • La dirección elaborará las normas de régimen interior sobre servicios de barbería, duchas, peluquería, economato, distribución de comidas, limpieza de celdas y dependencias comunes, disposición de libros, y aparatos de radio y televisión y sobre las ropas y enseres de que podrán disponer los internos en sus celdas.
  • Para estos departamentos especiales se diseñará un modelo de intervención y programas genéricos de tratamiento ajustados a las
    necesidades regimentales orientados a lograr la progresiva adaptación del interno a la vida en un régimen ordinario.

Regulación normativa: artículo 93 RP

Para finalizar, la mayoría de los internos se encuentran en segundo grado de tratamiento cumpliendo su condena en módulos ordinarios.

En función de sus circunstancias, cuando ingresan en prisión, los profesionales del Centro, estudiando su caso individualizado, se les asigna el módulo que mejor les convenga para su correcta reinserción.

En los últimos años se ha puesto en marcha una experiencia renovadora en el sistema penitenciario español que pretende crear espacios apropiados para que los internos desarrollen sus capacidades como ciudadanos responsables y respetuosos con
la ley: los denominados

1. módulos de respeto: se trata de un programa de educación en valores positivos que obliga a los internos a ponerlos en práctica. El ingreso en estos módulos supone aceptar un nuevo estilo de vida basado en la confianza y solidaridad y en la solución pacífica de los conflictos.

La normativa que rige estos espacios juega un papel determinante porque favorece la creación y consolidación de hábitos y actitudes socialmente admitidos e impide que los valores predominantes en la subcultura carcelaria fomenten la
reincidencia del interno en el delito.

Se cuidan aspectos tan básicos como la higiene, la salud, los buenos hábitos y otros de mayor envergadura como las relaciones interpersonales, el fomento de la responsabilidad y la participación. El interno se somete voluntariamente, al cumplimiento escrupuloso de las normas que rigen el módulo.

Todos los internos tienen asignado un PROGRAMA INDIVIDUALIZADO DE
TRATAMIENTO (PIT) cuyo cumplimiento es imprescindible para continuar en el módulo. El reglamento prohíbe terminantemente cualquier acto de violencia, tanto física como verbal o de gesto y la posesión y consumo de drogas. Para asegurar el cumplimiento de estas normas se realizan periódicamente controles analíticos a los internos. Los residentes también se comprometen a cuidar su vestuario; del mismo modo, las celdas que durante el día permanecen abiertas, tienen que estar siempre ordenadas y limpias.

Los internos están organizados en grupos. El equipo técnico elige entre ellos un responsable que organiza los trabajos y ayuda al resto del grupo. En cada uno de estos módulos se aplican programas específicos para conseguir una mayor eficacia y un mejor aprovechamiento de los esfuerzos aplicados por la Administración Penitenciaria.

Regulación normativa: Instrucción SGIIPP 18/2021.

2. Módulo terapéutico: similares a los de respeto, estos módulos representan un modelo alternativo a la cárcel tradicional. Se pretende lograr un espacio libre de las interferencias que genera la droga y su entorno para provocar cambios en los hábitos y aptitudes de los internos de modo que puedan continuar su tratamiento en los diversos recursos terapéuticos comunitarios.

El equipo responsable de estos módulos está constituido por profesionales de diferentes áreas que pertenecen a la propia institución penitenciaria en unos casos y en otros, a organismos y ONGs colaboradoras.

Estos módulos están abiertos a internos drogodependientes con buenas perspectivas de reinserción, independientemente de que reciban tratamiento con metadona o estén bajo medicación psiquiátrica. También se incluyen a aquellos internos no drogodependientes con alto riesgo de desarrollar una drogodependencia por las características de su personalidad.

Existen 3 tipos de módulos terapéuticos:

  • Unidad terapéutica y educativa (UTE)
  • Comunidad terapéutica
  •  Mixto

3. Módulo de mujeres: Se ubican solo mujeres y que responde al principio
de separación interior según al criterio de sexo. Estos módulos cuentan con programas de intervención que contemplan las particularidades del colectivo, tales como los de prevención de la violencia de género o de igualdad. También se tiene en cuenta las particularidades en la asistencia sanitaria.

Regulación normativa: artículo 9 LOGP, Artículo 209.1.2 RP.