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Regulación normativa: artículo 23 Ley Orgánica General Penitenciaria y artículo 68 Reglamento Penitenciario.

¿Qué es exactamente el cacheo?

Es una medida de seguridad interior que consiste en registrar a una persona de forma minuciosa con el fin de encontrar objetos, sustancias estupefacientes o prohibidas que el propio interno puede ocultar en su persona o entre la ropa que
lleva puesta.

Es una consuetudinaria práctica de las prisiones españolas desde tiempos inmemorables, se realizan sobre el cuerpo de las personas para, como decíamos anteriormente, detectar objetos prohibidos y sólo deben hacerse por razones de seguridad con motivos concretos y fundados, excluyendo los sistemáticos, generales y arbitrarios.

Se trata de una medida que, en el ámbito penitenciario, puede estar justificada no sólo en razones muy concretas y específicas, sino incluso en consideraciones de carácter general que atienden a la necesidad de preservar la seguridad y el buen funcionamiento interno de los Centro Penitenciarios, y muy concretamente, a evitar la circulación de drogas tóxicas, estupefacientes o psicotrópicos entre los internos.

¿Hay varios tipos de cacheos?


Los cacheos pueden ser de tres tipos en función del criterio mantenido por el Centro Directivo:

1. CACHEO ORDINARIO
El funcionario procede a extraer de los bolsillos del interno lo que lleve, registra la ropa, pasando las manos, palpando, a lo largo de los brazos, tronco y pernas. El cacheo ordinario se realiza mediante palpaciones y no requiere que el interno
se desnude para su realización.

2. CACHEO DE URGENCIA
Se trata de buscar un objeto determinado. En estos casos el funcionario pasa sus manos a lo largo del brazo, tronco y piernas del interno. Se trata de un cacheo superficial sobre las extremidades.

3. CACHEO CON DESNUDO INTEGRAL
Este es el tipo de cacheo que más preocupa al interno y por ello, vamos a extendernos un poco más que en los anteriores tipos descritos.

Se practica cuando concurran las circunstancias previstas en el artículo 68.2 del Reglamento Penitenciario. El funcionario coloca al interno cara a la pared, le saca todo lo que lleve en los bolsillos, procede al registro de toda la ropa y, a su vez, desnudo se comprueba que no oculta nada entre las piernas, dedos, pelo, orejas o boca.

Este tipo de cacheo ha sido objeto de una intensa polémica porque resulta indudable que incide en el ámbito de la intimidad corporal del interno, por ello, sólo debe ser realizado cuando existan razones individuales y contrastadas que
hagan pensar que el interno oculta en su cuerpo algún objeto peligroso o sustancia susceptible de causar daño a la salud o integridad física de las personas o de alterar la seguridad o convivencia ordenada del Establecimiento. La medida siempre debe tener carácter excepcional y exige cumplir los criterios de necesidad, proporcionalidad y respeto a la dignidad humana.

La competencia para autorizar la realización de cacheos con desnudo integral reside en el Jefe de Servicios y debe ser realizado por funcionarios del mismo sexo que el interno, preservando en todo momento la intimidad, por tanto, debe realizarse en lugar cerrado y sin estar delante otras personas internas en el centro penitenciario.

4. CACHEO INTEGRAL DE VISITAS
Lo prevé el al artículo 45.7 del Reglamento Penitenciario si se dan los supuestos del artículo, mencionado anteriormente, 68.2 del mismo Reglamento.

Si el visitante se niega a realizar el cacheo, la comunicación no se llevará a cabo, sin perjuicio de las medidas que pudieran adoptarse si los hechos pudiesen ser delito.

Según la instrucción 4/2005, de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, se dará cuenta de la suspensión al director y por este al juez de Vigilancia Penitenciaria.